El branding es una materia compleja porque contiene muchos elementos a tener en cuenta y que hay que coreografiar para que todo funcione como la seda. No obstante, muchos cometen errores a la hora de practicar branding por diferentes razones, las cuales perjudican enormemente a la marca. Así que, evita los errores que todos cometen gracias a este artículo

  1. Distorsionar el mensaje

Todos los elementos del branding de una empresa deben seguir una cohesión y tener una coherencia entre sí. Cuando no tenemos en cuenta esto, distorsionamos el mensaje de la marca provocando confusión en los consumidores. Esta distorsión se produce por culpa de que hay lemas contradictorios, una imagen de marca opaca o un logo demasiado complejo.

  1. No cuidar la marca en su expansión

Cuando la marca crece, hay que aumentar los niveles de calidad y cuidado con la marca, ya que la marca se empieza a ver en todo el mundo. Tenemos que velar por la aplicación correcta de la marca, como también por conseguir que se respeten todos los elementos de la misma.

Esto produce cierta confusión en los clientes que conocían la marca, pero ésta no operaba en su país; cuando entra en su mercado, cambian los elementos y el cliente no está conforme.

  1. Ignorar el poder de la marca

Las empresas creen que los clientes compran o elijan “X” marca por el precio o por la calidad del producto, pero no es del todo correcto. La marca tiene mucho poder e influencia en el consumidor, de modo que es la carta de presentación porque es lo primero que éste ve. Así que, debemos mimarla al máximo para generar una buena primera impresión.

  1. No definir bien la marca

Para definir bien la marca hay que tener en cuenta qué lema tenemos, qué colores vamos a usar, qué fuente va a predominar, cuál va a ser la política de empresa, qué pensamiento o estilo de vida tenemos, etc. La marca se construye en consonancia a todos esos valores, así que debemos tenerlos bien definidos para que la marca sea sólida.

  1. Marca compleja

A nadie le interesa una marca tan compleja de entender, por muy bueno que sea el producto, el precio o el servicio de atención al cliente. El ser humano es un ser vivo que le gusta tener el control de todo lo que le rodea, quiere encontrar la explicación de todo para sentirse seguro. En el momento en el que no entiende una marca, se incomoda, se fatiga por querer entenderla y al final la rechaza.